martes, 18 de agosto de 2009

Uno. El experimento

Tengo que entender como es estar del otro lado. Llevo tres viernes dejando mi auto, quitándoles un lugar por el cuál no podrán cobrar. El viernes es un día perfecto, es cuando más demanda por lugares tienen y más problemas viales hay.

Temprano salgo de la casa y el “viene viene”, que ahora llamaremos “papá” se acerca para resguardar el lugar que piensa dejare vacío. Error, me dirijo al taxi, primero camino por el parque, tomo aire y después de un par de minutos llego al sitio de taxis, donde inmediatamente me abren la puerta y me acomodo en el asiento trasero. Es una delicia, el chofer me pregunta mi destino y me propone dos diferentes caminos, selecciono uno y ahí vamos entre el tráfico, yo voy leyendo mi revista mientras el taxista va estresando a conductores como yo, solo que ahora y solo por un día tengo otro rol.

Llego a mi trabajo diez minutos antes, sonrió al llegar, llevo mi revista leída en buena parte y con algunas notas. No podría ser mejor. horas después… Salgo del trabajo, me dirijo a la esquina para tomar el pecero, lo cuál es todo un deporte extremo, en esa zona cruzan cuatro avenidas y la demanda por un lugar dentro del microbús es mucha.

Ya en el pecero y después de haber pagado mis 3 pesitos, escucho todo tipo de conversaciones, el chofer hace gala de su impunidad y cruza de carril a carril sin ningún reparo, es como un juego de video, además parece que lo disfruta, aunque si observamos bien, sus únicos enemigos son los otros peceros que tienen el mismo nivel de poder que ellos. Una vez ya en el metro, me faltan por caminar diez cuadras hasta mi casa. En el camino me encuentro con un viene viene, que sufre buscando llenar su cubeta en el grifo de un vecino, mientras tanto, al intentar cruzar la calle, los carros se abalanzan sobre mi, como si buscaran marcar puntos en un juego de video. No es la mejor experiencia ser peaton.

Al llegar a mi casa, veo que en el edificio de a un lado estan remodelando para abrir un restaurante, no pinta bien, parece que ahora el problema seran los valets parkings a un lado de mi casa.

Finalmente mis viernes me han dado mas calidad de vida, estoy relajado y mi estres ha disminuido considerablemente, los viene viene ya no son un problema.

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